Manuel Olveira: “Existe una operación que pretende debilitar el Musac”

Noticia recuperada de La Nueva Crónica

ARTE CONTEMPORÁNEO El gestor gallego dejará la dirección del Musac el próximo 11 de junio y en esta entrevista hace balance de su gestión y desvela algunos de los problemas que han llevado a su enfrentamiento con la Fundación Siglo y a la decisión del consejero Javier Ortega de no renovarle en el cargo

Cuatro directores, dos grandes crisis –una económica y otra sanitaria– y dos modelos de gestión casi antagónicos marcan a grosso modo una trayectoria de algo más de quince años del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac). Con la salida este mes de junio de su actual director, el gallego Manuel Olveira, tras agotar su contrato de ocho años y no ser renovado en el cargo por el consejero de Cultura y Turismo de la Junta, Javier Ortega, se abre un nuevo paréntesis lleno de incertidumbre como  consecuencia de la «desatención de las administraciones responsables del museo, en este caso la Fundación Siglo, que lo gestiona, y la Consejería de Cultura y Turismo, de cuya red de museos forma parte», denunciaba el pasado octubre en un comunicado la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo, plataforma que integra a las principales asociaciones profesionales de ámbito estatal del sector del arte. Uno puede llegar a pensar que la historia se repite y que se dan las mismas circunstancias que llevaron a su predecesora en el cargo, Eva González Sancho, a presentar su dimisión tres meses después de su nombramiento en sustitución de Agustín Pérez Rubio, aludiendo «falta de autonomía artística y administrativa». Pero Manuel Olveira no lo ve esa manera. «No creo que los hechos sean los mismos, ni mucho menos. Cuando Eva comunica que se va habían pasado dos meses y yo he estado trabajando siete años con normalidad, lo cual quiere decir que se puede trabajar si te dejan hacerlo. Creo que si vemos las razones por las que Eva dijo que se iba y las razones por las que yo planteo problemas con la Fundación Siglo y el hecho de plantear esos problemas determina que no se renueve mi contrato, son completamente diferentes. Obviamente hay una pandemia que parece que es la excusa perfecta para hacer ciertas cosas que creo que no deben hacerse. Hay un presupuesto aprobado en el año 2019 para ejecutar durante el año 2020, que coincide con los 15 años del museo, y que la pandemia les pone la excusa perfecta para recortar ese presupuesto. Un recorte del cual se van filtrando noticias y que se concreta en junio. El 5 de junio tres directores de equipamientos culturales y yo mandamos una carta quejándonos al consejero tanto del trato recibido por parte de la Fundación Siglo como de ese recorte de presupuesto», señala Olveira, que denuncia la situación en una entrevista concedida al portal digital Tam Tam Press que sale publicada pocos días después de enviar esa carta y que tiene como consecuencia la decisión por parte del consejero Javier Ortega de no renovar el contrato al actual director del Musac, que no comunica al interesado sino que hace público en una entrevista en septiembre. «Esa es la secuencia de los hechos que creo que no debería olvidarse», sostiene Olveira, a quien esa actitud «un poco beligerante» le ha llevado a plantarle cara a la Fundación Siglo, «lo que no hizo Eva González Sancho, que prefirió marcharse, mientras que yo me quedo luchando hasta el final».

El director del Musac en los almacenes donde se custodia la colección y parte de la documentación del museo. | MAURICIO PEÑA

Manuel Olveira considera que ocho años han sido un periodo suficiente para implantar un modelo de museo que se halla en las antípodas al que se encontró cuando aterrizó en junio del 2013. «Yo creo que ocho años son un periodo suficiente, al menos lo han sido en mi caso, para plasmar y concretar ese proyecto que traje cuando vine, que era un proyecto por un lado ajustado a la realidad económica y social después de la gran crisis –este museo sabemos que tuvo otro modelo que se hizo insostenible después de la crisis del 2009–, un modelo en mi caso que funcionó y que estaba basado sobre todo en la calidad expositiva pero también en un arraigo contextual, un modelo que ponía en exposición los debates que se están produciendo en la escena del arte contemporáneo pero siempre desde una perspectiva de Comunidad, y luego un modelo basado en un trato muy cuidadoso con el contexto. De hecho hicimos grandes exposiciones tipo ‘Región’ o la que tenemos ahora de Tráfico de Arte, por ponerte dos ejemplos, o individuales de artistas del contexto. Todo ese modelo de trabajo que fue operativo y se pudo ver podría haber continuado en tanto que es un modelo de trabajo operativo para la situación de crisis actual y que ya fue pensado para un situación de postcrisis. De hecho hay muchos museos que ahora dicen que quieren hacer más trabajo local, más trabajo contextual, más trabajo basado en los cuidados. Este museo ha tenido proyectos colaborativos como La Rara Troupe o Matraz. Es un modelo que podría seguir funcionando», reconoce el todavía director del Musac, que dada la situación excepcional que vivimos desde hace algo más de un año como consecuencia de la pandemia considera que no es el momento adecuado para hacer cambios, «porque es una situación crítica, una situación muy difícil de controlar, una situación en la que la incertidumbre lo impregna todo. Añadirle a esa incertidumbre un cambio que, por otra parte, no acabamos de ver porque han prometido un concurso pero no hemos visto todavía ningún concurso y mi contrato acaba el 11 de junio, no es lo más conveniente en esta situación, si bien los responsables políticos están en su legítimo derecho de hacer lo que consideren oportuno en cada caso».

Manuel Olveira sonríe cuando este cronista, en un alarde de ingenuidad, sugiere que a lo mejor aún puede revertir la situación y los gestores de la Junta deciden renovarle la confianza. «Eso no va a pasar. El consejero lo ha dicho hasta en las Cortes Regionales. Al punto al que han llegado las cosas es muy difícil revertir la situación. Ten en cuenta que aquí hay una operación, pienso yo, que consiste en debilitar el museo. El recorte presupuestario del 2020 unido a que este año 2021 estamos trabajando sin conocer el presupuesto anual, lo que también sucede a otros museos dependientes de la Fundación Siglo, es una forma de fragilizar el museo. Que el museo tenga paralizados los proyectos comunitarios, como La Rara Troupe por citar un ejemplo, es la expresión de cómo el museo está siendo debilitado en cuanto a que no disponemos de un presupuesto para planificar el año. Y eso es una forma de debilitarlo, como también es una forma de debilitarlo que ya empiezan a aparecer presiones hacia el equipo del Musac que yo creo que casi se podían considerar como maltrato o acoso laboral. Situaciones como que te envíen un burofax pidiéndote que hagas algo cuando estás de baja, por ejemplo, o situaciones en las que se te pide por burofax que entregues emails que has tenido con otras personas, cuando eso es ilegal. Yo creo que todo eso realmente expresa una situación crítica para el museo y que  cuando las cosas llegan a este tipo de extremos es muy difícil revertir nada», asevera.

La relación con el actual consejero de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León no ha sido la mejor y prueba de ello es que Javier Ortega no se ha dignado a visitar de forma oficial el museo. «Su primera aparición en León fue en la Fundación Cerezales, que es una fundación privada que a él no le compete para nada  y que además apareció diciendo que se iba a formalizar un convenio para la publicación del proyecto ‘Región’ que hicimos con Cerezales y que nunca se llegaría a firmar. Vino en una visita privada de veinte minutos, no entró en las salas, no vio ninguna exposición y todo lo que pueda conocer del Musac, por desgracia, será a través de informes que otros le harán llegar, pero él desde luego no ha estado aquí nunca. Y esa situación no ha pasado con las anteriores consejeras, que además de acudir a la inauguración de algunas de las exposiciones cada dos o tres meses se me llamaba y se me pedía un informe que explicase cómo estaba el museo. Con este consejero, por desgracia, esto no ha pasado nunca y lo mismo con la Fundación Siglo, que hasta hace no mucho tiempo teníamos reuniones de todos los directores de los equipamientos culturales y esas reuniones han desaparecido completamente. No se han vuelto a producir», asegura Olveira, para quien la llegada del actual director de la Fundación Siglo, Juan González Posada, marca un cambio completo no solo en el trato hacia el Musac sino en la manera de trabajar. «Nosotros siempre hemos tenido un presupuesto anual. El año pasado se recortó y este año no lo tenemos. He pedido que en el acta de la reunión del Consejo Rector, que se celebró el 13 de noviembre del 2020, figure esa anomalía, como también pedí que figuraran otras anomalías que ya había denunciado, y el acta no ha sido enviada, por lo que me he adelantado y he hecho una reconstrucción de todo lo hablado en esa reunión y lo he enviado por registro con la idea de que quede constancia de todas esas situaciones».

El director del Musac ante una maqueta del edificio diseñado por Tuñón y Mansilla. | MAURICIO PEÑA

El director del Musac desconoce si el modelo de museo que ha instaurado a lo largo de estos últimos ocho años va a perdurar cuando abandone el cargo. «Los museos son entes vivos, entes que van cambiando. No está bien que den bandazos, pero una cosa es que den bandazos y otra que cambien. Los museos tienen que ajustarse a situaciones sociales, económicas, artísticas o culturales que son cambiantes. El propio arte en sí es cambiante. Por lo tanto los museos tienen que ir ajustando sus discursos, sus prácticas, sus formas de trabajar. Cambiar de modelo no tiene por qué ser necesariamente malo. El gran problema que hay en este momento sobre la mesa es si el museo va a tener una dirección profesional y autónoma. Y eso se garantiza mediante un concurso regido por las buenas prácticas. ¿Y eso va a ocurrir?, habrá que verlo pues a día de hoy no han convocado ese concurso, ¿se va a regir por las buenas prácticas?, ¿va a ser respetuoso para desarrollar un proyecto con una dirección de forma autónoma? Eso nos lo dirá el tiempo. A día de hoy no lo han hecho y lo que va a ocurrir es que va a haber claramente un periodo de acefalia. Desde que esta dirección acabe –que supongo que va a acabar porque si el consejero lo dice será porque es así– y hasta que empiece la nueva dirección va a haber un periodo que no debería producirse. Un museo no debe estar sin dirección artística», sostiene Olveira.

Preguntado si la sociedad leonesa ha modulado su percepción del Musac durante estos últimos ocho años en que se ha hecho cargo de la dirección del museo, Manuel Olveira considera que se ha trabajado en esa dirección. «Pienso que hemos hecho un trabajo contextual muy claro, como te decía antes, de que el museo dé cuenta de cuestiones realmente importantes en esta comunidad y que muestre cómo el arte contemporáneo ya había arraigado en esta comunidad antes y ha continuado arraigado de múltiples maneras. Tanto de las exposiciones colectivas como individuales hemos hecho ese intento de ligar museo al contexto. Y luego obviamente hemos hecho todo un trabajo de otro nivel en otros dos departamentos del museo, como el Departamento de Educación, que ha promovido una gran cantidad de actividades no solo de corte educativo sino también comunitario, y el Laboratorio 987, que a través de su convocatoria se han seleccionado proyectos contextuales, la mayoría con artistas muy cercanos. Los hechos demuestran que este museo ha hecho un trabajo muy fuerte de conectar con el contexto y la sociedad que le rodea».

A la entrada de la biblioteca, donde luce la placa en recuerdo de Araceli Corbo. | MAURICIO PEÑA

La colección es otro de los apartados en los que se ha notado un cambio de dirección durante el actual mandato. «Todo el mundo sabe que hemos tenido un presupuesto infinitamente más pequeño que el que hubo en los primeros años. En el año 2007 se gastaron un poco más de tres millones de euros en la colección y desde que yo he llegado hemos tenido 70.000 euros anuales. Creo que esas cifras explican muy bien que hemos tenido menos dinero. Pero se han hecho a mi entender dos grandes cambios. El primero tiene que ver con que cuando comenzó este museo se decidió que la colección empezaría en 1989, que es el año de la caída del muro de Berlín. Esa fecha marca algo en la sociedad pero desde el punto de vista artístico no marca nada. El momento en que en el arte se producen transformaciones fuertes y radicales que hace que se abandone digamos la práctica del arte moderno basado en las vanguardias es en el año sesenta. Las ultimas vanguardias se producen en esas fechas y a partir de ahí hay una serie de cambios tanto en el arte como en la sociedad que hace que empecemos hablar de arte contemporáneo y por lo tanto es ahí donde debe empezar la colección y el cambio más grande que hemos hecho estos años es reforzar esa parte histórica de los años sesenta y setenta dentro de la colección. Eso es lo más importante. Luego la colección ha crecido siguiendo varias lineas de actuación y el otro gran cambio de la colección tiene que ver con el Centro de Documentación, que lo implementamos como una manera de que para hablar de la complejidad del arte contemporáneo muchas veces las obras de arte no permiten abordar todas las cuestiones de esa complejidad y es necesario recurrir a las compilaciones de audio y de vídeo, a las publicaciones especiales, a los libros de artista o a la documentación que habla de esos trabajos más inmateriales, colaborativos, comunitarios, etc. Esa es una parte que complementa de una manera muy importante la colección», subraya Olveira, para quien a nivel personal el peor momento vivido en el Musac durante estos ocho años ha sido la despedida de Araceli Corbo. «Ha sido el peor momento que hemos vivido aquí nunca. Araceli era una parte capital de este museo y es claramente el peor momento vivido. Si tuviera que elegir el mejor, no sería un momento concreto sino el hecho de haber podido hacer el proyecto que quería, que intuía que había posibilidad de hacerlo pero que gracias al equipo del Musac he podido llevarlo a cabo».