Las prometidas ayudas del Gobierno a la cultura se convierten en un sistema de créditos blandos

Noticia recuperada de Elmundo.es

 

El Estado destinará 20 millones en un fondo de garantías que avale 800 millones en préstamos para las empresas y los profesionales.

El Gobierno aprobó ayer por decreto ley la inversión de 20 millones de euros en un fondo de garantías que permitirá un volumen crediticio blando de 780 millones de euros.Ese capital espera paliar el parón de la industria cultural ocasionado por la crisis del coronavirus y se sumará a la inversón directa de varias partidas por valor de 62,5 millones de euros, según fuentes del Gobierno, que se dirigirán, sobre todo, al campo de las artes escénicas (23,7 millones) y las salas de cine (13 millones).

Para los demás, para la mayoría de los profesionales y empresas del sector, las dos vías de supervivencia que se abren son las del subsdio de desempleo, ampliado ayer para las industrias culturales, y el crédito que gestionará una entidad financiera llamada Crea SGR. La compañía es una sociedad de garantía recíproca, una entidad privada cuyos principales accionistas son el Instituto de Ciencias y Artes Audiovisuales (Gobierno de España), Egeda (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) y el Ayuntamiento de Madrid.

La medida es un cambio sobre las expectativas del sector, que desde finales de marzo esperaba del Gobierno una inversión directa que se tradujera en ayudas sin retorno para sus empresas y profesionales, como ha ocurrido en Alemania, Francia e Italia. El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, se refirió a esa partida a finales de marzo y la discutió con los representantes de las industrias y con la ministra de Hacienda durante más de un mes y medio de aplazamientos sucesivos. Ahora, a principios de marzo, las ayudas directas se convierten, sobre todo, en una línea de créditos blandos. Esta tarde, el ministro reconoció después del Consejo de Ministros que la liquidez no había llegado al sector como hubiese deseado “por la especificidad del sector cultural”.

Los 20 millones de euros permitirán que los interesados puedan negociar en sus bancos vía Crea GDR créditos con demora que vendrán avalados por el Estado. ¿Cómo interpretar el nuevo enfoque? Anoche, representantes de la industria del cine (cuyas empresas tienen estructuras más grandes y tienen experiencia en la gestión de créditos avalados por las amortizaciones públicas) daban por buena la medida. En cambio, los representantes de las librerías reconocían su decepción por lo que a esas horas era un rumor. La expectativa optimista es que esta línea de crédito sirva para reiniciar la actividad cultural y que esta liquidez llegue también a los particulares: “Los profesionales independientes trabajan para las empresas, es decir, tendrán trabajo si las empresas funcionan“, explicaba esta mañana uno e los interlocutores el Gobierno en la negociación de esta semana.

El modelo que ha elegido el Gobierno se basa en el funcionamiento de la Sociedad de Garantía Recíproca Audiovisual Fianzas conocido por las siglas SGR y que ya funciona para la financiación de las producciones cinematográficas. Esta nueva SGR (llamada Crea SGR), vendrá acompañadas de más medidas destinadas a rescatar a la cultura: el Gobierno gastará cinco millones en ayudas directas para las librerías independientes y 13,2 millones para los propietarios de las salas de cine. Habrá también medidas fiscales, incentivos para el mecenazgo ,una garantía de pago parcial para los contratos públicos cancelados por el coronavirus y flexibilidad en la gestión del subsidio del paro para los profesionales autónomos. En el cine, por ejemplo, un estreno en streaming tendrá valor suficiente para justificar las amortizaciones del Estado (que, hasta ahora, exigía un pase en pantallas de cine).

REACCIONES

En la oposición, la diputada del PP Sol Cruz Guzmán critica que las medidas del Gobierno no están suficientemente bien hilvanadas y lamenta que el Gobierno no esté actuando “con la urgencia necesaria. Al final,el dinero va a estar disponible en octubre y para mucha gente no va a llegar a tiempo”. Además, el PP reprocha el desequilibrio de las ayudas: “El cine está bien dotado y otros sectores tienen ayudas claramente insuficientes”, ha lamentado Cruz Guzmán.

Jesús Cimarro, representante de los empresarios y profesionales teatrales en la negociación con el Estado, ha valorado positivamente la medida “sobre todo porque la complementa la ampliación de la prestación de desempleo. Los autónomos que acrediten 20 o más días cotizados podrán acceder a 120 días de subsidio”, explica Cimarro, y los que acrediten más de 54 a 180 días de paro. Para muchas microempresas de las artes escénicas ésta sera la solución más sencilla”. Cimarro también ha reconocido que aún no conoce el contenido de los incentivos fiscales anunciados por el Gobierno. La pelea por la reducción del IVA de las contrataciones del 21% al 10%, central para el sector de las artes escénicas, no parece que esté aún en la agenda del Gobierno.

En lo que al cine respecta, todos se sienten escuchados y reconocen una nueva actitud del Ministerio. Para los productores, lo básico era solucionar de manera urgente el problema de liquidez derivado del parón general. “La medida estrella de facilitar el acceso a créditos es lo más importante”, afirma Gerardo Herrero, de Tornasol. El cineasta considera que todos los aplazamientos y medidas casi burocráticas como permitir el estreno online o rebajar el porcentaje en la obligatoriedad de invertir en publicidad eran casi obligaciones dado el confinamiento. “Sin embargo, tanto dotar de 20 millones a los avalistas de SGR y, en igual medida, dar un impulso a las desgravaciones fiscales con una aumento del 5% son medidas de calado que apuntan a la viabilidad del sector de cara al futuro, no sólo al aquí y ahora”, añade.

Los exhibidores, en la misma medida, se sienten satisfechos “por ser la primera vez que las salas de cine gozan de una subvención directa”, según explican en la Federación de Cines de España. “Ahora hace falta que las administraciones locales echen una mano con la rebaja de impuestos como el IBI”. Los actores prefieren detenerse tanto en las medidas como en la propia música del texto. “El ministro que acaba de hablar no tiene nada que ver con el que lo hizo hace unas semanas. Ahora le escuchamos citar el Estatuto del Artista y reflexionar sobre la labor intermitente del intérprete y sí, vemos que la aproximación al problema es la correcta”, concluye Iñaki de Guevara de la Unión de Actores y Actrices.

Menos conformes están en otros sectores de la industria cultural: los representantes de las galerías de arte creen insuficiente la inversión de un millón de euros en arte contemporáneo y se sienten “muy decepcionados con la desatención” a sus demandas, según ha explicado su representante Idoia Fernández. Fernández recuerda que, hasta ahora, las ayudas del Estado a su negocio se resume en una partida de promoción del arte que recibe 100.000 euros anuales.

El portavoz de las empresas dedicadas a la música, Kin Martínez, también lamenta que la ampliación de la prestación de desempleo se aplique exclusivamente a los artistas y no a los técnicos de logística, transportes y apoyo. Martínez también está decepcionado porque el Gobierno demora la decisión de aplicar la cláusula de fuerza mayor, que permitiría cancelar los festivales de verano sin arruinar a sus promotoras. “Tampoco entiendo qué hemos hecho nosotros para no merecer las ayudas directas que recibe el cine, por ejemplo”.

Y en el sector editorial, las medidas se dan por bien encaminadas pero con escepticismo. Los representantes de la Federación de Gremios de Editores creen que la SGR no funcionará perfectamente si no están representadas en ella todos los sectores de la industria cultural. Además el sector del libro lamenta que algunas de sus otras demandas hayan sido desoída. Por ejemplo, el deseo de agilizar los contratos de ventas de libros a las administraciones públicas.