La otra «controversia» (artística) de Valladolid

Noticia recuperada del diario ABC.ES

 

La muestra de Gabarrón en el Herreriano llega tras meses de cruce de declaraciones entre el director y el Consistorio, acusado de inmiscuirse en la programación del museo

 

Nada hacía presagiar a la Fundación Gabarrón, cuando hace un par de años sugirió al alcalde de Valladolid, Óscar Puente, la posibilidad de promover que la ciudad fuera el 24 de octubre de 2020 el centro neurálgico de la celebración del 75 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y conmemorar al tiempo los 75 años del artista que da nombre a la entidad que se le fuera a volver en su contra y terminara en medio de un cruce de declaraciones entre las autoridades municipales y el responsable artístico del Museo Patio Herreriano, que se ha visto respaldado por un amplio sector del arte contemporáneo .

Los problemas entre los tres protagonistas de este conflicto se hacían públicos a mediados de julio, cuando el director de este museo propiedad del Ayuntamiento, Javier Hontoria, hacía pública suoposición a la celebración de una exposición sobre Cristóbal Gabarrón en otoño, tal y como se pretendía desde el Ayuntamiento. Una reacción que pilló por sorpresa a la fundación del artista, confiesa a este periódico su presidente, Cris Gabarrón, quien explica que en las diversas reuniones mantenidas desde septiembre de 2019 «Hontoria era ambiguo», pero nunca expuso su rechazo frontal a este proyecto, en principio planteado como retrospectiva, aunque luego, rebajadas sus pretensiones, la Fundación optó por lo que se podrá ver a partir de hoy. La exhibición ocupa la planta baja del centro, con una parte dedicada a la relación que ha mantenido el artista con la ONU desde que en 1986 diseñara el sello para el Año Internacional de la Paz y otra que han llamado «Entre la Tierra y el Mar», con algunos de los últimos trabajos del artista, ejemplos de su manera de entender el arte público como «un museo sin límites» y el mural «inédito» «Retablo de Caín».

Amplio respaldo

«Nos quedamos helados», confiesa Cris, recordando que se desayunó con tal noticia justo el día que altos mandatarios del organismo internacional se reunían vía teleconferencia con la concejala y la Fundación para ver el avance de la iniciativa. Desde entonces, lejos de apaciguarse los ánimos, las acusaciones han ido subiendo de tono en una confrontación en la que Hontoria siempre se ha visto respaldado por un amplio sector del arte contemporáneo, que censuraba la «injerencia política» a la que se estaba sometiendo el museo, máxime cuando años antes el propio consistorio impulsó la creación de una comisión de expertos independiente para elegir a quien ocuparía la plaza de director. Esta comisión ha sido una de las que ha respaldado la independencia de Hontoria para programar. También se han pronunciado a su favor, entre otras entidades, la Unión de Artistas Contemporáneos, el Instituto de Arte Contemporáneo y la Asociación de Directoras y Directores de Arte, que ha mostrado su «perplejidad» porque la muestra haya ocupado el espacio donde hasta ahora había obra de la Premio Nacional Eva Lootz, ya que su exhibición había sido prorrogada.

Desde la Fundación insisten en que fue el Consistorio el que propuso los dos emplazamientos: el museo y la plaza de San Pablo para ubicar la instalación del artista «Universo de luz», renovada respecto a la que se vio hace cinco años en Nueva York, y donde se celebrará hoy el acto de la ONU. Esta ubicación fue elegida por estar a pocos metros de la capilla del Colegio de San Gregorio, donde tuvo lugar en el siglo XVI la llamada «controversia de Valladolid», el debate sobre los derechos de los indígenas, motivo incluido en la candidatura para acoger tal celebración, ya que es un «antecedente histórico y real de los Derechos Humanos», recuerda Cristóbal Gabarrón, quien explica que había «una cola de países» dispuestos a acoger esta cita.

La pasada semana tanto la concejala de Cultura, Ana Redondo, como Javier Hontoria, recurrían a «El Norte de Castilla» para responderse de nuevo en esta guerra, aún con más «munición» –salieron también los números del museo–. La edil criticó la «censura sin criterios estéticos» del Premio Ciudad de Murcia y Castilla y León de las Artes por parte del responsable del museo y de «un sector conectado íntimamente» con él. Por su parte, Hontoria insistía en esa injerencia y, además de dudar de la condición de artista de Gabarrón, exponía para su veto que el creador nunca había figurado en «programa institucional» alguno, y que a lo largo de su trayectoria había estado siempre «más ligado a organizaciones políticas y deportivas».

Preguntado el alcalde, salía en la defensa del artista: «Si la gente que desde este microcosmos que es el arte contemporáneo hubiese dedicado el 10% de la energía que ha dedicado a denostar a un compañero en la difusión del hecho artístico entre la ciudadanía seguro que no tendríamos los museos tan vacíos».

Lo que opina el artista

Son quizá las referencias directas a su persona las que más han escocido al escultor y pintor, que reflexiona al respecto:«Cuando alguien libremente da una opinión no puede convertirlo en una verdad absoluta». Recuerda que «el mundo del arte está compuesto de tantos planos, caras, opiniones y circunstancias que hacen que todo sea válido o no válido». Lo que no puede ser, opina para ABC, es que «un creador haga algo y por esa especie de opinión impuesta, su verdad sobrepase los límites de lo que debe ser el respeto a la opinión del otro».

Además, para Gabarrón, es esa «libertad absoluta» que tiene el arte contemporáneo la que le enriquece, y «si una opinión se quiere imponer a otra porque la mía es la auténtica» es cuando «damos un paso atrás», añade, recordando que si se ha mantenido alejado de los «circuitos comerciales» es porque no le han «interesado». Sí responde a la referencia de Hontoria respecto a su condición de artista. «Llevo 55 años en esta profesión por todo el mundo, con miles de obras hechas. No sé si ahora tengo que convalidar el título de artista», sentencia, insistiendo en que «las opiniones son libres», pero «el problema» llega «cuando se falta al respeto o se congrega a ciertos movimientos». Pero insiste que a sus 75 años y toda una vida «yendo contra las modas», poco le preocupa lo que le puedan decir de él.

«Uno sabe que la obra que hace no le tiene que gustar a todo el mundo», y por ello explica que el único poso que le gustaría dejar en el espectador del Herreriano es la posibilidad de hacerse preguntas sobre cómo el mundo del arte y la cultura pueden contribuir a «formar mejor personas, con más tolerancia».