LA DIMENSIÓN ECONÓMICA DE LAS ARTES VISUALES EN ESPAÑA

LA DIMENSIÓN ECONÓMICA DE LAS ARTES VISUALES EN ESPAÑA.
http://www.aavc.net/

Publicada por la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña (AAVC) en 2006.

“El estudio que presentamos con esta publicación ha sido producto de un largo proceso de trabajo en los que la Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC) ha realizado el esfuerzo de dimensionar, por primera vez en éste país, la magnitud y las características de la economía de las Artes Visuales.

Durante este proceso, hemos aprendido el valor de asumir una iniciativa de estas características, lo cual nos ha sensibilizado respecto a la gran responsabilidad que un colectivo profesional tiene y puede tener sobre el grado de información, conocimiento y valoración que el conjunto de una sociedad percibe a cerca de los resultados de su trabajo y de sus capacidades productivas. En cada ámbito estudiado, en cada proceso que hemos seguido detenidamente, hemos visto como se construía o afectaba el valor del sector.
(…)
En el manual socialdemócrata de uso y mantenimiento de la democracia hay un capitulo dedicado a la cultura en general y al arte en particular que todo el mundo parece haber leído en diagonal. La cultura es muy importante, se dice, pero nadie parece saber exactamente por qué. Circunscribiéndonos a las artes, desde el
ámbito político ha habido tradicionalmente la tendencia a su instrumentalización, bien ideológica, o meramente caligráfica y propagandística. De ahí que siempre se haya dado una desconfianza congénita entre las llamadas vanguardias artísticas en su tiempo, experimentales ahora, y la izquierda clásica en su tiempo, ama-
blemente progresista ahora. La novedad en el patio es que, al menos en España, la derecha política empieza a hacer con la cultura puntera lo que hasta hace muy poco hacían los herederos de la izquierda. Sin dejar de desconfiar la utilizan para quedar bien. En cualquier caso, es una característica europea en el maltrecho Estado del Bienestar que el principal interlocutor de aquellos que se dedican a la generación cultural y artística sea el poder político por encima de cualquier otro, iniciativas privadas aparte. En Europa el peso del Estado es considerable y difícilmente pasa nada más allá de la iniciativa de base, que no es poca, sin que el propio Estado lo haga posible.”