Clamor del arte contemporáneo por la “injerencia” del Ayuntamiento de Valladolid en el Patio Herreriano

Noticia recuperada de El País

 

Asociaciones y creadores denuncian la “intromisión” del consistorio, que ha impuesto una exposición de Cristóbal Gabarrón para conmemorar el 75º aniversario de la ONU.

El devenir del Museo Patio Herreriano tiene al sector del arte contemporáneo “francamente preocupado”. Lo afirma Juan Luis Álvarez, el presidente de la Asociación de Directoras y Directores de Arte Contemporáneo en España (Adace), que esta semana emitió un escrito de “enérgico rechazo” ante una situación que consideran que afecta “a la credibilidad de nuestras instituciones culturales”, y lleva semanas clamándolo la Unión de Artistas Contemporáneos de España (Unión AC), que primero publicó un comunicado en el que denunciaba la “injerencia política” del Ayuntamiento en la institución vallisoletana y recientemente reunió a varias decenas de académicos, profesionales y artistas, entre ellos premios nacionales como Carmen Calvo, Rafael Canogar y Luis Gordillo, para firmar un manifiesto en el que recalcan su repudio “a semejantes prácticas, que ponen en cuestión la labor de los profesionales de la cultura”.

¿La razón de las protestas? Este 24 de octubre está previsto que se inaugure en el centro de arte contemporáneo una exposición del murciano Cristóbal Gabarrón (Mula, 75 años), un artista de recorrido internacional que ha producido obras para la Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos y el Retiro madrileño, a pesar de su escasa presencia en colecciones de relevancia y las dudas que la crítica profesional ha emitido en lo que se refiere a la calidad de su trabajo. La propuesta está enmarcada en la celebración del 75º aniversario de la ONU, institución con la que Gabarrón ha colaborado en anteriores ocasiones, y se acompañará de otra muestra de fotografías que abundan en la temática de los objetivos de desarrollo sostenible.

Dado que no estaba previsto como parte de la programación del museo, este despliegue de pinturas y esculturas —que ocupará la planta baja del Patio Herreriano y una plaza cercana, la de San Pablo— obligará a cerrar con varias semanas de antelación la actual exposición dedicada a la artista conceptual Eva Lootz (que debía mantenerse hasta el 8 de noviembre), otra premio Nacional que se ha unido a las quejas del sector. En su “ambiciosa” propuesta, desarrollada en colaboración con el Museo Nacional de Escultura, Lootz aborda en esta exposición el tema de los debates de la Controversia de Valladolid, una junta que se organizó en 1550-1551 para consensuar la manera de proceder con los indígenas de los territorios de ultramar. Lo hace, como defiende Javier Hontoria, el director del museo, “con un rigor que nos hace pensar, que aporta muchísimo”. Esa lectura “responsable” de la historia, dice el gestor —que subraya que la nueva muestra de Gabarrón trastocará también la celebración de futuras citas, así como sus programas públicos— hubiera representado por sí misma una reivindicación más que apropiada de los valores de la ONU. “Para celebrar los derechos humanos, ya la teníamos a ella”.

Una imagen de la exposición de Eva Lootz en el Museo Patio Herreriano.

Una imagen de la exposición de Eva Lootz en el Museo Patio Herreriano.PATIO HERRERIANO /

Avalada tanto por el Ayuntamiento de Valladolid como por el Ministerio de Exteriores, a instancias de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores para Iberoamérica y el Caribe, la exposición de Gabarrón (así como la muestra de fotografías) se va a imponer de este modo en contra del criterio del director del museo municipal, sujeto a los estatutos de la Fundación Municipal de Cultura vallisoletana, que garantizan su autonomía.

Aunque Hontoria asegura haber intentado “dialogar” con el Ayuntamiento y ofrecido “alternativas” que pasaran por no hacer uso del espacio del Patio Herreriano, el plan de llevar a cabo la muestra de Gabarrón sigue su curso. “Entiendo que puede haber un interés legítimo por parte del consistorio, pero esto lleva a interferir con un programa que estaba medido y muy atado”, lamenta el director, que reivindica como “fundamental” que se respeten los programas de los responsables artísticos de las instituciones. En su escrito, Adace denuncia que “la intromisión en el programa de la dirección echa por tierra el importante trabajo realizado en favor del arte español contemporáneo”, y añade que las injerencias políticas resultan “incompatibles con la defensa de lo público”.

El consistorio ha rehusado hacer declaraciones a EL PAÍS, si bien tanto el alcalde de Valladolid, Óscar Puente (PSOE), como la concejal de Cultura, Ana Redondo, han defendido la celebración de estas muestras al ser requeridos por medios locales. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores responden, por escrito, que “la decisión de organizar una exposición del artista Cristóbal Gabarrón en Valladolid parte de un acuerdo entre el Ayuntamiento de Valladolid y la Fundación Gabarrón”, y que el ministerio, “que está coordinando toda una serie de actividades destinadas a conmemorar el 75º aniversario de la ONU en distintas ciudades de España, decidió colaborar con la iniciativa con el fin de reafirmar el compromiso de España con Naciones Unidas y acercar dicha organización a la ciudadanía”.

Más allá del contexto en el que se realizan las muestras o el artista elegido, la inquietud del sector radica en que, a su juicio, lo ocurrido en Valladolid menoscaba la “independencia del Patio Herreriano”, que abrió un concurso público avalado por un jurado profesional del que resultó elegido en 2019 su actual director, reconocido comisario y crítico de arte. “¿Por qué se quieren hacer estas exposiciones? ¿Qué gana Valladolid?”, se pregunta Gloria Reguero, quien forma parte de la Junta Directiva de Artistas Visuales Asociados de Castilla y León, integrada en Unión AC. “Es como si el presidente del Gobierno o el Rey le dijeran al director del Museo Reina Sofía lo que tiene que exponer”, ilustra Juan Antonio Álvarez, de Adace. “Estamos muy preocupados porque vemos que es una injerencia política tremenda. Es algo muy serio, y nos inquieta que cunda el ejemplo”.

Residente desde hace décadas en Nueva York —donde se encuentra desde 2012 la sede de su fundación, que fue creada en 1992 en Valladolid—, Cristóbal Gabarrón se mudó a la ciudad castellano-leonesa cuando tenía 6 años. Como recoge El Norte de Castilla, solo en esa provincia, donde su fundación estuvo abierta hasta 2015, (tiene, además, un museo-fundación en Mula, su pueblo natal), queda un visible rastro de encargos al artista sufragados con dinero público: desde el diseño de un parque en Medina del Campo, que acabó en sus manos después de un cambio de gobierno (del PSOE al PP), tras haber sido entregado el proyecto en concurso a un estudio de arquitectura por un presupuesto un 41% menor (acabó costando 3 millones de euros), a los llamados Talleres del Pinar, en la capital, una propuesta de fundación cultural y de ocio por la que se pagaron 1,8 millones de euros y de la que solo se realizó un parque de aventuras.

Cristóbal Gabarrón, ante su escultura'Dulcinea', colocada en 2005 en Nueva York.

Cristóbal Gabarrón, ante su escultura ‘Dulcinea’, colocada en 2005 en Nueva York. ALFERDO MATEOS (I. CERVANTES)

Este periódico ha intentado sin éxito contactar con Gabarrón, que en recientes declaraciones al Diario de Castilla y León zanjó que la controversia en torno a su muestra en el Patio Herreriano le parece “una polémica falsa, una cosa menor”. Entre las pocas instituciones de renombre que han exhibido su obra se encuentra el IVAM de Consuelo Ciscar, exdirectora imputada en 2016 por un presunto delito de prevaricación, malversación y falsedad documental.

Para su nueva exposición en Valladolid, el artista recuperará una enorme pieza de media tonelada que ya expuso en el 70º aniversario de la ONU, Universo iluminado, una esfera rodeada originalmente de 70 figuras, a las que ahora se han añadido cinco, que ha estado colocada en Nueva York, Ámsterdam, Bruselas o Ginebra. Además de las esculturas relacionadas temáticamente con los objetivos de la ONU, en el Patio Herreriano se mostrará una selección de sus obras de carácter más personal en una sala aneja, todo bajo el título de Gabarrón.

Para el comisario de la muestra, Miguel Ángel Zalama, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, que explica que fue contactado para empezar a trabajar en este proyecto hace unos dos años (aunque en Patio Herreriano solo se enteraron de la existencia de la muestra hace unos meses), se trata de la “exposición de un artista vivo e importante, con gran relación con la ONU, reconocido internacionalmente aunque haya a quien no le gusta, como es normal”. A pesar de las protestas del sector, Zalama descarta una posible cancelación y asegura que “el montaje ya está programado y tiene que empezar en los próximos días”. Sobre la posible intromisión política, señala que tal posibilidad trasciende lo que concierne a su labor. “Si ha habido injerencia o no, eso yo no lo sé. El Ayuntamiento tendrá que esgrimir sus razones”.

 

En 2006, el Museo Patio Herreriano fue protagonista de otro episodio de injerencia. A instancias del entonces alcalde de la capital, Javier León de la Riva (PP), se organizó en el centro, que custodia la Colección Arte Contemporáneo, una muestra relativa al quinto centenario de Cristóbal Colón, una figura poco o nada relacionada con la creación actual. La entonces directora, Teresa Velázquez, hoy jefa de exposiciones del Reina Sofía, denunció “la amenaza a la autonomía” de su gestión y alertó, como hoy hacen las asociaciones de arte contemporáneo y el actual director, del perjuicio que se podía causar a la imagen del museo. Su llamamiento cayó en saco roto y, finalmente, acabó dimitiendo junto a los tres miembros del Comité Asesor a la Dirección.

No son estos los únicos ejemplos de malas prácticas que caben en la memoria museística reciente: en 2015, el director del MACBA, Bartomeu Marí, censuró la exposición La bestia y el soberano por incluir una obra del rey Juan Carlos sodomizado; en 2013 los trabajadores del MUSAC de León denunciaron injerencias de la Junta de Castilla y León y la Fundación Siglo; en 2010, el PP censuró el resumen que los fotoperiodistas locales habían preparado para una muestra en el MUVIM, el museo de la Ilustración y la Modernidad de Valencia… En todos los casos, acabaron dimitiendo los directores de los centros, como ya ocurriera en 1998 en el CGAC de Santiago de Compostela. Entonces, una ofensiva del Partido Popular en contra de la programación abierta al arte actual del centro culminó con la destitución de su directora, Gloria Moure.