¿A quién le importa el arte español?

Noticia recuperada de THEOBJECTIVE.COM

 

«Hay que reconocerle algo a Uribes: dijo que, dadas las circunstancias, la cultura tampoco era lo prioritario y lo está cumpliendo»

 

El ministro de Cultura (que, por lo visto, tenemos uno) dio una rueda de prensa el martes delante de un gran hashtag. «CulturaSegura». Me cuentan que se proyectó un vídeo en el que sale Ara Malikian, Elvira Sastre y Ana Belén. Auguro un futuro prometedor para el sector cultural patrio después de tan eficacísimas medidas.

Hay que reconocerle algo a Uribes: dijo que, dadas las circunstancias, la cultura tampoco era lo prioritario y lo está cumpliendo. Por fin un político de palabra, si es que nos quejamos por vicio. Mientras el ministerio dice que va a gastar nosecuantos millones de una manera que nos explicarán «próximamente», el siempre raquítico sistema artístico nacional ha estado vaciando el mar a cucharadas. Distintas administraciones locales y regionales han impulsado compras extraordinarias de obra siguiendo criterios más bien ordinarios: un comité de selección, a ser posible siempre el mismo, adquiriendo según su leal saber y entender. Esas obras, pagadas en ocasiones a precios superiores a los habituales, quedarán primorosamente guardadas en un almacén a la espera de alguna excusa para exponerse.

Mientras tanto, seguimos sin estatuto del creador y sin ley de mecenazgo. Pan para hoy y hambre para mañana. Artistas que venden una pieza de pascuas a ramos sometidos a una legislación laboral que no entiende las particularidades del trabajo que desempeñan. Ningún incentivo fiscal para intentar mantener una red de coleccionistas que apoyen el tejido artístico. ¿Para qué sirve una adquisición de obra si falta todo lo demás? Y ya que estamos, ¿qué pasa con el resto de agentes culturales? La próxima vez que alguien me venga a llorar por el ocaso de la crítica le voy a dar mi número de cuenta. Medidas cosméticas y titulares diciendo cuantísimo dinero le importa a la administración eso del arte.

Por lo demás, el Reina Sofía, el museo de referencia para el arte contemporáneo español, ha decidido remediar su tradicional desatención a la escena joven nacional programando al Niño de Elche, excelente músico pero desconocido artista. Luego vendrán los golpes de pecho porque en las grandes citas internacionales no haya artistas españoles. Sin apoyo institucional no lo conocen a uno más que en su casa. Ah, y en el Patio Herreriano de Valladolid, donde por fin había una programación digna que contaba con todos esos artistas que tendrán que morirse para entrar en el Reina Sofía, han desmantelado prematuramente la exposición de Eva Lootz para meter, a trompicones y por las bravas, una exposición de Cristóbal Gabarrón, mejor mercachifle que artista. Resulta que al consistorio local le sale de los bemoles jugar a director de museo.

Entre todos la mataron y ella sola se murió.