MEDITACIONES EN UNA (SUPUESTA) CATÁSTROFE: ARCO 2009.
Temps Fugit. Raquel Herrera.
http://raquelherrera.blogspot.com/Cada año me salto todo el protocolo periodídistico de velocidad e inmediatez y suelo publicar una crónica de la feria de arte contemporáneo ARCO en el medio digital.
Por mi parte, ofrezco en Meditaciones en una (supuesta) catástrofe el típico texto raqueliano que combina alusiones a la crisis con intentos de comentarios mordaces de lo que es una feria de arte y referencias a obras más o menos digitales que han circulado por Madrid en general y ARCO en particular. Como siempre, no sé si los lectores sentirán que se han informado mucho tras leer mi valoración, pero espero que al menos puedan pasar un buen rato: digamos que tengo mis reservas antes de lanzarme de cabeza al melodrama, y el mundo del arte constituye un perfecto ejemplo de complejísimo sistema económico que lagrimea a la mínima de cambio.
El artículo:
http://newmediafix.net/daily/?p=2358Vacas flacas
Coincidiendo con la celebración de la feria de arte contemporáneo ARCO 2009, la ciudad de Madrid se llenó de vacas multicolor a modo de esculturas urbanas que algunos incívicos se dedicaron a estropear. Quizás su actitud destructiva no se viera exclusivamente motivada por la eterna pulsión humana que incita a destruir el mobiliario urbano, sino también con el sentir general expresado en una frase: estamos en crisis.
(...)
¿Qué será, será?
El futuro es vago: no sabemos si ARCO caerá víctima de la crisis económica o si se mantendrá al flote cuando el pánico deje paso al realismo. En cualquier caso, la coyuntura económica ha despertado en España (y asumo que también globalmente) el interés de políticos y particulares en un término, al parecer, no lo bastante explotado: la innovación. Esa innovación se traduce a grandes rasgos en explotar las virtudes de ambos sistemas (el público, basado en ayudas a la creación, y el privado, basado en la continuidad entre producción artística y generación de productos) y en fomentar el desarrollo de los “emprendedores” tradicionalmente adscritos al ámbito empresarial.
Con un ARCO patrocinado hasta las cejas por la firma de moda MANGO, ahora conviene preguntarse si estas actitudes “innovadoras” van a trasladarse también al resto de centros de arte, si Madrid va a fomentar aún más el comportamiento emprendedor que etiqueta a profesionales del arte como proveedores de servicios, y si en definitiva el arte tecnológico (que en la mayoría de unos casos, y tras la resaca del net art, requiere una fuerte inversión para llevarse a cabo) va a poder aprovecharse de esta actitud sin complejos respecto a las relaciones entre arte y economía.